
La conversación con el adolescente es el medio a
través del cual los padres pueden llegar a ellos y, recíprocamente, los
adolescentes pueden llegar a los padres. En las conversaciones con
ellos, todo debe realizarse en la más completa cordialidad.
Es muy importante escuchar atentamente a nuestro hijo, sus
reflexiones, que sienta que lo escuchamos y que lo comprendemos. De esta
forma, se puede ejercer mucho mejor la autoridad como padres ya que nos
ganamos su respeto con un buen ejemplo.
No dejar nunca que en la conversación haya acaloramientos por nuestra
parte y ser muy respetuosos con las decisiones de este joven que pronto
será un hombre que tendrá que tomar sus propias decisiones.
Si acabamos con la comunicación con nuestro hijo adolescente, será
muy difícil poder llegar a él y entender su posición y mucho menos,
hacerle llegar de forma tranquila nuestra posición y pensamiento acerca
de diversos problemas.
Los padres de adolescentes
deben ejercer un esfuerzo de comprensión, incluso, en las decisiones
más inverosímiles de sus hijos como, por ejemplo, minimizar la
importancia de ese pendiente que tu hijo se quiere poner, el look a la
última moda que no tiene nada que ver con tus gustos, etc.
Es importante entrar en el mundo de los adolescentes a través de
nuestros hijos. Que ellos nos puedan mostrar las últimas tendencias en
ropa, música, lectura e incluso poder ir a comprar algo de ropa que les
guste o escuchar o ver vídeos de su música favorita. Muéstrale tus
gustos también; a lo mejor encontráis grandes coincidencias solo que en
momentos distintos.
Es fundamental no dejarse llevar por la ira, ya que en la relación con los adolescentes es algo muy común; la clave mostrarle a través de la comunicación lo que pensamos que está bien o está mal y llegar a acuerdos.
La disciplina es algo que los padres no pueden descuidar en este
período, pero no debe ser impuesta a no ser que haya un peligro para la
integridad del adolescente. Él tiene que aprender a base de los golpes
de la vida, tal y como aprendimos nosotros. No es malo que en una
conversación tranquila con él le podamos decir que algo nos parece mal y
las posibles consecuencias, y que el adolescente haciendo caso omiso se
encuentre con que sus padres tenían razón.
Con la rebeldía de los adolescentes lo peor que se puede hacer es
imponer o establecer normas tiránicas. Esto incita mas aún a la
rebeldía.
No hay comentarios.:
Publicar un comentario